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Intervención del Presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón

Celebración del Día de Asturias en Fitur

23/01/2020

El turismo en Asturias avanza con buen rumbo y se prepara para los mejores caminos. Aunque no soy amigo de sembrar mis intervenciones de números y porcentajes, esta ocasión dedicaré algún tiempo a justificar por qué sostengo ya de entrada, para empezar, una afirmación tan rotunda.

Voy con esa primera parte. La realidad que ofrecen los datos vuelve a constatar una evolución positiva, tanto en cuanto a visitantes como en la aportación económica del sector o el aumento del turismo internacional.

¿Cuál es esa buena situación de la que hablo? Pues la que revelan indicadores como los siguientes:

  • Hasta noviembre, habían visitado Asturias más de 400.000 turistas extranjeros, una cantidad que supera a la recibida a lo largo de todo 2018. Recuerden que la captación de viajeros de otros países es un objetivo continuo de nuestra política turística.
  • Otro dato: de nuevo, hemos vuelto a superar los dos millones de visitantes. Llevamos cinco ejercicios por encima de ese listón, que parecía inalcanzable hace solo unos años. En los primeros once meses, el Principado sumaba 2,2 millones de turistas y 5,5 millones de pernoctaciones. Son los mejores datos turísticos de la historia de Asturias. Repito: los mejores de nuestra historia.
  • La aportación del sector a la economía regional se consolida por encima del 10%. En concreto, en 2017, se situó en el 10,73% del valor añadido bruto. Si hablamos de empleo y tenemos en cuenta el indirecto y el inducido, agrupa al 12,4% de los puestos de trabajo.
  • Las perspectivas hoteleras para este ejercicio son optimistas. Según la encuesta de Perspectivas Turísticas, el 54% prevé un aumento de los resultados y un 62% una mejora de las ventas.

A grandes trazos, esa es la realidad hoy. Con esas cifras y porcentajes sobran mimbres para tejer una confortable, mullida intervención de autobombo. Tendría sentido dedicar este acto a celebrar ese balance, pero, la verdad, resultaría demasiado fácil y demasiado conformista para mi gobierno, porque también en el turismo ambicionamos la mejor Asturias.

Si lo pensamos con detalle, el desafío no es tan sencillo. Quizá algunos de ustedes piensen que me estoy pasando de frenada: en lugar de dedicarme a envolver con papel de regalo unos números sobresalientes, me propongo marcas nuevas en una comunidad uniprovincial que, por mucho que se empeñe, jamás podrá igualar la potencia publicitaria ni la oferta de otras regiones. Una persona escéptica me recomendaría que no corriera estos riesgos. Al fin y al cabo, el peso del turismo en nuestro PIB ya está, a efectos prácticos, muy cerca de la media nacional. ¿Para qué meternos en más líos?

Respondo al escéptico: porque es mi obligación. Porque un gobierno que no trabaja para mejorar la realidad no tiene razón de ser. Pero, además, porque la historia del desarrollo turístico de Asturias fue, desde su inicio, una batalla contra la falta de confianza en nuestras posibilidades. Ya sé que es un episodio conocido, pero nunca está de más recordar la mezcla de extrañeza y desdén con la que fue recibida la apuesta de un gobierno socialista, allá en 1986, por los alojamientos rurales. Hoy estamos a la cabeza de España y somos, año tras año, uno de los destinos preferidos.

¿Saben, de aquella, cuál era uno de los principales argumentos para cuestionar las posibilidades turísticas de Asturias? Uno muy simple: el mal tiempo. Que en Asturias hay nieblas, humedad, enfría por las noches de agosto; que en Asturias, qué le vamos a hacer, llueve. Había una visión estrecha del turismo, que lo limitaba a dos palabras: sol y playa. Hoy, es obvio, ese reduccionismo no existe. Las modalidades son múltiples, casi adecuadas al gusto de cada cual: rural, gastronómico, de aventura, cultural, de salud, de congresos…

Pues bien, cuando exploramos el potencial turístico de nuestra comunidad tenemos que trabajar con toda esa paleta amplísima de posibilidades, sin excluir ninguna. Todas caben en nuestra marca principal, la que ha definido el lema paraíso natural, un eslogan de éxito sobre el que se han ido encabalgando las distintas campañas de promoción.

Todas esas opciones pueden contribuir a nuestra buena realidad. Ahora, como he decidido arriesgarme, quiero señalar un rumbo: hemos de empeñarnos en incorporar la calidad cultural a nuestra marca. Me refiero tanto a nuestro patrimonio –del arte rupestre y el prerrománico en adelante- como a los museos y equipamientos de primer orden con los que contamos. La riqueza cultural ha de ser, con el paraíso natural, otra gran bandera del turismo asturiano.

Por eso considero un acierto que nuestro pabellón de Fitur esté dedicado a los caminos de Santiago que pasan por Asturias, con la vista puesta en la celebración del Xacobeo 2021. A las rutas jacobeas que recorren el Principado, parte de los caminos del norte que fueron declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2015.

Vuelvo de nuevo a echar mano de los números. El año pasado, los itinerarios asturianos recibieron 34.734 peregrinos, la cantidad más alta registrada. El número ha ido en aumento en todas las rutas y, en especial, en el camino primitivo, el que parte desde Oviedo.

A primera vista, la elección es oportuna. Resulta lógico que intentemos aprovechar el tirón del año santo compostelano, que multiplicará el número de peregrinos, para promocionar nuestras rutas. Queremos que Asturias se beneficie, saque el mayor provecho turístico al Xacobeo 2021.

Pero la apuesta es más ambiciosa. Poner a Asturias en el mapa de los caminos del Norte reivindica nuestra historia –ya saben, aquello de “quien va a Santiago y no al Salvador”-, fortalece nuestro patrimonio y, a lo que más nos interesa en este acto, es una excelente manera de robustecer nuestro atractivo turístico.

Por tanto, no estamos trabajando sólo a corto plazo, con la vista puesta en el próximo ejercicio, sino alumbrando con luces largas cuál puede ser uno de nuestros mejores reclamos para la atracción de visitantes. Unos itinerarios que permiten recorrer Asturias y que para algunos concejos son su principal referencia turística.

Hay más hitos previstos para este 2020. Por ejemplo, ese gran certamen quesero que será la trigésimo tercera edición de los World Cheese Awards, prevista para noviembre en Oviedo; las etapas de la vuelta ciclista o celebraciones como la Fiesta del Asturcón, que el año pasado fue catalogada de interés turístico nacional.

Como ven, tenemos razones de sobra para confiar en nuestras posibilidades. Hoy tenemos que volver a demostrar la confianza en nuestro potencial turístico como vector de desarrollo de Asturias. Mi gobierno, el Gobierno del Principado está convencido de que si continuamos trabajando juntos, con la mano tendida y en diálogo permanente con las empresas del sector, algo muy importante, Asturias seguirá batiendo sus propios récords para consolidarse como una gran turística con rasgos propios y definidos. Por eso repito la afirmación con la que empecé estas palabras: el turismo avanza con buen rumbo y Asturias ya prepara los mejores caminos.


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