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Obligaciones de productores y gestores de residuos en Asturias

Productores de residuos

Actividades que generan residuos, operaciones de tratamiento previo o de mezcla

Se entiende como productor de residuos –según establece Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados- cualquier persona física o jurídica cuya actividad produzca residuos (productor inicial de residuos) o que efectúe operaciones de tratamiento previo, de mezcla o de otro tipo, que ocasionen un cambio de naturaleza o de composición de esos residuos. Sus obligaciones fundamentales son entregar los residuos a un gestor autorizado, pagando los correspondientes costes de gestión; y mantenerlos en condiciones adecuadas de higiene y seguridad hasta el momento de su entrega al gestor autorizado.

 

La norma es más restrictiva en el caso de los residuos peligrosos, así se establece en el Real Decreto 833/1988, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley 20/1986, básica de residuos tóxicos y peligrosos y en la mencionada ley, e incluye entre sus obligaciones: separar adecuadamente los residuos y no mezclarlos, envasar y etiquetar los recipientes que contienen residuos peligrosos de acuerdo a pautas establecidas, almacenarlos en zonas adecuadas antes de su gestión por un periodo no superior a 6 meses, llevar un registro de la producción y destino de los residuos peligrosos generados y gestionar adecuadamente los residuos, garantizando la entrega de los distintos tipos de residuos peligrosos a un transportista y/o gestor debidamente autorizado para esa clase de residuo peligroso.

 

La inscripción en el Registro de Productores y Gestores de Residuos del Principado de Asturias distingue entre productores y pequeños productores de residuos peligrosos, según el volumen de producción supere o no la cantidad de 10t/año de residuos peligrosos.

 

En ambos casos tienen obligación de notificar, a efectos de modificación del registro, el traslado de la actividad o las variaciones que supongan cambios significativos en la naturaleza, o cantidades de residuos generados.

 

Exige, para ambos también, un adecuado control documental de la gestión de residuos peligrosos que sirva para garantizar el control de las operaciones que se llevan a cabo con estos residuos; y al menos los correspondientes Documentos de aceptación (emitido por el gestor previo al traslado de los residuos), Documentos de control y seguimiento (DCS que deben acompañar cada traslado de cada tipo de residuo peligroso y pueden tramitarse on line), Documentos de notificación previa al traslado de residuos (a las consejerías competentes de las comunidades autónomas de origen y de destino, al menos con 10 días de antelación y puede hacerse vía correo electrónico) y la Declaración anual de productor.

 

Destacar en este punto la obligación de presentar, ante la Consejería competente de su Comunidad Autónoma y cada cuatro años, un Estudio de minimización de residuos peligrosos, recogida en el Real Decreto 952/1997, de 20 de junio, y que se especifica en su disposición adicional segunda.

 

Este estudio tiene como objetivo la minimización de los residuos peligrosos que genera una actividad, e implica el compromiso por parte del productor de residuos peligrosos, que deberá fijarse unos objetivos concretos y cuantificados por unidad de producción, y determinar los plazos para la implantación de las medidas a adoptar para minimizar la generación de residuos peligrosos.

 

Para conseguir alcanzar estos objetivos en la elaboración del estudio de minimización deberán:

 

- identificarse los residuos peligrosos que se generan;

 

- relacionar cada tipo de residuo peligroso con el proceso productivo que lo genera;

 

- cuantificar la generación de residuos peligrosos por unidad de producción de bienes o servicios asociada;

 

- seleccionar las medidas de minimización de los residuos peligrosos cuantificados, evaluando su la viabilidad técnica y económica y estimando la tasa de reducción en la generación de residuos peligrosos que supondrá la implantación de esas medidas por unidad de producción;

 

- finalmente planificar su implantación y su tasa de reducción en la generación de residuos peligrosos para los siguientes cuatro años.

 

Las elección de medidas deberá tener en cuenta la escala lógica de prioridades de la política ambiental en materia de residuos; centrándose primero en la prevención, reduciendo la cantidad y peligrosidad, actuando en el origen mediante cambios en la materia prima, mejoras en el proceso productivo o “diseño ecológico” de productos, modificaciones en las actividades auxiliares y de mantenimiento, adopción de buenas prácticas o mejoras en los procesos de control.

 

Agotadas estas líneas de acción se pueden plantear soluciones de reutilización y reciclado en la propia instalación, previa autorización como gestor y, si no fuera posible, mediante medidas de reciclado externo.

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